Érase una vez un periquito travieso, todas las mañanas se comía las galletas y el cola cao de su dueño.
Por las noches despertaba a su dueño, se hacía caca en la ropa de su dueño, cuando se bañaba cogía un papel hacía un barco y navegaba.
Cuando su dueño se dio cuenta de que no tenia cariño, le cuido mucho y no volvió a hacer travesuras.
FIN
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